jueves, 13 de noviembre de 2014

'El diablo sobre ruedas' la particular 'road movie' de Steven Spielberg

Todos sabemos quién es el 'rey midas' de la industria del cine y lo que ha llegado a conseguir cinematográficamente hablando,pero sabemos cuál fue su debut en el mundo cinéfilo? 
Carreteras asfaltadas con miedo y tensión bajo paisajes desérticos y restaurantes de carretera,el telón de fondo de un viaje hacia la simple supervivencia.
Un Steven Spielberg desconocido nos trae una película para televisión cómo ópera prima con un mínimo presupuesto y un buen pulso narrativo con su dosis exacta de dinamismo a la hora de filmar.
La historia gira entorno a un maníaco  camionero que se ensañará al azar con un indefenso conductor dándole caza por carreteras desérticas utilizando el miedo  cómo su baza más intimidatoria y su viejo camión cómo arma homicida.
Hora y media de sufrimiento medido al mílimetro para someter al espectador a una trama tan simple cómo aterradora.
La simple premisa se plantea a la perfección porque insinua de la manera más sutil que una situación así puede darse en el día a día de cualquier persona,dando rienda suelta a uno de los miedos más arraigados que puede sufrir cualquier conductor,logrando así que te identifiques y te metas en el papel del protagonista.
Spielberg introduce la sugestión en su cine,transporte perfecto para focalizar el miedo cómo después haría con Tiburón.
El no mostrar nunca la figura del conductor sólo mostrando sus botas o sus manos es todo un acierto,ya que dota de más angustia la trama y da más personalidad y protagonismo a ése viejo camión de aspecto amenazador cuánto menos en esencia.
Una de las escenas con más tensión en éste telefilm es cuándo el protagonista tras salir despedido de la carretera derrapando y golpeándose posteriormente contra unas vallas entra en un restaurante de carretera que hay justo enfrente para tranquilizarse,analizar la situación y intentar comer algo si los nervios se lo permiten.
La tensión comienza a subir cuándo echa un vistazo por la ventana y ve aparcado el viejo camión que lo a echado minutos antes de la carretera.
Su paranoia se adueña de él sabiendo que el conductor puede éstar en el restaurante vigilándolo.
La resolución del climax es bastante simplona para mi y pienso que Spielberg no supo cerrar como merecia ése viaje pesadillesco,pero es más que perdonable.
Me quedo con todo lo demás que acontece en ése brutal acoso por carreteras abrasadas por un sol desconcertante en un estado cualquiera de Estados Unidos.
Cómo mera anécdota Spielberg la grabó en tan sólo 13 días,usando múltiples cámaras y varios montadores para cumplir con él plazo que el estudio le dió.
Un joven director novel que quiso despuntar en la industria del cine y vaya si lo consiguió.





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