Fué la gran ópera prima de David Slade(30 noches de oscuridad) y un gran descubrimiento que enriquecerá el cine de nuestros días,Ellen Page.
Una película que muestra un trato más que oscuro,una psicología extremadamente exquisita,una casa y dos personas,una caperucita y un lobo que invertirán sus papeles en pro de la sorpresa del público.
En un primer ciclo de la película crees que la cosa se va a torcer para el personaje de Ellen Page,una niñita muy inocente que caerá en las redes de un fotógrafo con oscuras intenciones.
Pero la sorpresa viene atada al guión.
Quizás ella no sea tan inocente y el tan malvado....o si?
Ese es dilema al que nos somete se enparejará con un tour de force que mantendrán durante todo el metraje los dos personajes principales.
Una moralidad que cruzará límites insospechados en tu mente,porque te preguntarás constantemente de que lado estás,no valen medias tintas en éste cuento enrevesadamente malvado.
Es difícil mantener el interés por algo que a la vez es tan simple cómo tan retorcido,dando pistas al espectador para romper la baraja con un tempo admirable en la parte final del film.
No me malinterpretéis por que la cinta es clara en todo momento,sólo que quizás has de mirar con mayor perspectiva lo que está sucediendo delante de tus ojos.
La tensión no va ha desaparecer de tu cuerpo en 103 minutos y no hay duda que quedarás asombrado tanto en su desarrollo fílmico cómo en un desenlace más que digno para unos diálogos tan punzantes cómo inteligentes.
El tema que toca es bastante delicado,pero el director logra abordarlo con la mayor naturalidad posible,dejándote con la boca abierta tras una singularidad atrayente.
Dotar a la joven de un cinismo impoluto es un gran acierto para el guión y su hacer,porque te dejará descolocado por instantes.
Un soplo de aire fresco para los thrillers psicológicos,qué..sin miedo a equivocarme puede decir que hasta su cartel es cuánto menos inquietante..o no?

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