He visto un gran thriller....que demonios,un thriller perfecto y además es español,las cosas están cambiando.
El buen thriller nace en cualquier família y en cualquier lugar,ésta vez y para mi sorpresa su denominación de origen a sido española.
Mientras escribo éstas líneas me froto los ojos atónito por lo que he presenciado,105 minutos de buen cine,grandes y sorprendentes interpretaciones para alzar y nunca ensombrecer la historia que cuenta,verdadera protagonista del film.
Quizás debería empezar encumbrando a las hipnóticas tomas cenitales de las marismas andaluzas,verdadero arte hecho fotografía dónde el fotógrafo del film Alex Catalán retrata la calma enrarecida que se respira durante la totalidad del metraje.
El director Alberto Rodriguez consigue fraguar un thriller seco,con pasos lentos pero firmes,jugando con una tensión medida al milímetro y que se arrastra increscendo entre las marismas para abrirle paso a un guión atrayente y adictivo con el simple fin de que el espectador siga la investigación con la misma atención que los propios protagonistas a los inquietantes detalles que van saliendo a flote.
Conseguir ésa profundidad en cada protagonista tiene su mérito,notas que todos esconden algo,sientes que la maldad les ha alcanzado y les está corroiendo,nadie se salva de ése cara a cara interior,han conseguido que me crea su sufrimiento,sus pésimas vidas,sus demónios interiores...una gozada desde mi punto de vista cinéfilamente hablando.
Y éso es sólo la punta del iceberg porque los dos protagonistas están inmejorablemente matizados,cada cuál con su ideología sobre la vida pero con un mismo interés,resolver el macabro puzzle al que el destino les ha invitado a asistir.
Ellos también tienen su propia 'maldad' interior,secretos inconfesables que van haciendo mella en su alma y que no pasarán desapercibidos para el espectador,y esa faceta en un thriller que aspira a no ser olvidado inmediatamente después de su visionado es de agradecer.
Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez logran unas actuaciones de una veracidad inquietante,el mejor transporte para visitar la maldad en su estado más puro.
Las escenas de acción son mínimas pero deslumbrantemente rodadas,en mi opinión no le hacen falta más,están colocadas en los momentos correctos y éso ayuda a no desconectar ni a tender a calificarla cómo otra película de acción más.
La escena final durante la lluvia es crepuscular,impecablemente filmada y con una resolución seca,sin artificios,cómo cabía esperar.
La ísla mínima es un thriller serio que no mira hacia otro sitio,que evoca una tristeza ahogada y que regala una rara satisfacción tras finalizar su visionado.
No se avergüenza de dónde procede,y éso es de aplaudir,es más,logra mostrar una cara desconocida para muchos de la Andalucía más sórdida,nada que envidiar a los escenarios de los mejores thrillers 'made in USA'.
El mejor film español? Tiene todo lo necesario para serlo.
y una última pregunta que resuena en mi cabeza.....Todo en orden?.

No hay comentarios:
Publicar un comentario