domingo, 7 de diciembre de 2014

'Los hombres que no amaban a las mujeres' el punto de retorno del thriller adaptado

David Fincher lo a vuelto a hacer,y ésta vez con un remake sobre la adaptación al cine de la novela de Stieg Larsson.
Con una ambientación y una puesta en escena perfectamente definidas logra estremecer con la grandilocuencia propia de una satisfacción cinéfila.
Traspasa la barrera de la novela con una facilidad pasmosa dejándo muy atrás la adaptación sueca,consiguiendo añadir matíces enriquecedoramente perturbadores a una trama detectivesca que saca a relucir sin pudor el lado más oscuro del ser humano.
Tal oscuridad y desdén recae y beneficia a partes iguales en el personaje que interpreta Ronney Mara,la aturdidora y particular Lisbeth Salander de Fincher,protagonista de la trilogía novelística de Larsson.
Ronney Mara consigue recrear a un personaje que destila por sus poros una oscura curiosidad que atrae sin posibilidad de remisión al público,asistiendo atónito a un auténtico imán interpretativo.
Su manera de vestir,sus formas al dirigirse al mundo exterior,su frialdad,su mente priviliegiada para investigar y su exquisita deducción chocan de una manera extraordinaria en la retina del espectador,moviéndose entre sugerentes y laberínticos planos para que tu banal curiosidad se vea afectada de tal manera que te sientas completamente atraído durante todo el metraje.
El director sabe jugar con tu psicología y logra complementar ésa curiosidad que sugiere la enrevesada complicación del caso que cuenta la historia con un personaje a la altura de tus más raras espectativas para que tengas la suficientemente dualidad para empatizar cuándo el fin lo justifica todo.
En ésta adaptación Fincher no se contenta en asumir el piloto automático y decide sumergirnos en un lago farragoso lleno de oscuros matíces que moldean 158 minutos de la manera más locuaz,perversa y perturbadora revelando la cara más intrigante del thriller actual,una verdadera gozada,para que mentirnos.
La puesta en escena transportada por un montaje hipnótico construye el empaque perfecto para ésta historia sobre un crimen sin resolver,mecida por una banda sonora perturbadora cómo pocas dejando que el guión atrape a todo el que se acerque sin poder volver la vista atrás,dejando que,de tu garganta, sólo pueda surgir un mísero grito ahogado fotograma tras fotograma.
Una estética fría y calculadora revela el avance de la investigación siempre sin perder las ganas de saber más,todo un logro aún habiendo leído las novelas o tras haber visto la adaptación sueca,bravo señor Fincher.
Uno de los añadidos que ha conseguido más aplausos por mi parte es el epílogo del film perteneciente a la segunda novela y cosido a éste film,que tras el shock de haber seguido toda la investigación y su posterior desenlace regala una satisfacción extra al espectador desmenuzando el desenlace del caso que acosaba la tranquilidad del periodista Mikael Blomkvist al principio del film,muy enriquecedor y agradecido último tramo del film.
Las comparaciones són odiosas pero inevitables y Fincher consigue demostrar que una historia antes contada de diferentes formas y en medios dispares puede llegar a ser fresca y interesante si cae en buenas manos.
Mención aparte para los créditos iniciales con una mezcla de imágenes enrarecidamente fascinantes y la 'Immigrant Song' de Karen O,Trent Reznor y Atticus Ross...tu mente ha sido asediada en los primeros minutos del film y tú no te has dado ni cuenta.
El mejor Fincher está de vuelta y ha inundado mi retina con la sensación de que 'Seven' nunca cayó en el olvido,sigue viva en thrillers cómo el que nos ocupa.








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