Realmente el tema fascina y mucho.
Criaturas que una vez fueron humanos y ahora vagan por la eternidad alimentándose de sangre?
Tiene su terrorífico encanto.
En éste mundo cinéfilo es difícil encontrar una historia sobre vampiros que destilen todo el miedo que deben contagiarnos.Por que no nos olvidemos,el motor atrayente de un buen film sobre éstos seres debe ser el escalofrío,ése que, ya sea por la historia,por la caracterización del personaje o por el ambiente insano,recorre todo tu cuerpo tan lentamente que deseas que sólo sea tu propia imaginación y no el verdadero miedo que estás sufriendo en tus carnes.
No vale reírse con ellos,para éso ya están las comedias.(Y los vampiros de Crepúsculo)
El problema viene cuando han de darse diversas cosas en un mismo film para que fluya ésa sensación antes descrita.
Los films de antaño daban miedo,pero el personaje de Drácula quedó expuesto hasta la saciedad,llegaron hasta tal punto que acabó siendo una mera caricatura de lo qué debía ser.(Exeptuando al "Drácula" de Bram Stoker,"Entrevista con el vampiro" no está mal pero no deja de ser un film normalito).
Pero en 2010 llegó un remake americano de un film sueco,Let me in.("Déjame entrar").
Cual es mi sorpresa qué al visionarlo noté ése escalofrío,pareciéndome por momentos incluso mejor que la original.
La historia sigue a Owen(Kodi Smit-McPhee) un niño melancólico que se muda a un nuevo vecindario.
Maltratado en clase,víctima del abandono por parte de sus padres divorciados,conoce a Abby,una nueva vecina que vive con su padre.(Richard Jenkins)
Owen y Abby entablarán una "bonita" amistad.
Ya en los primeros minutos ves un ambiente nocturno enrarecido pero perfecto para la ocasión,no sobra ni una palabra pero tampoco se malgastan.Gracias al director y su forma de filmar hace que la noche no te parezcaartificial,sino muy real,luz ténue amarillenta de farolas,no hace falta más.
Se nota el desamparo,el tenebroso ambiente hace de hilo conductor,para contar una historia sobre vampiros traídos a nuestros días.
Los protagonistas para ser tan jóvenes clavan la melancolía de sus personajes dándole diferentes y enriquecedores matíces.
El director Matt Reeves no necesita enseñar demasiado para estremecer,y lo mejor de todo,no cae en lo irrisorio,ni tan sólo una sonrisa te esbozará.Para ser un remake se merece un notable alto.
Conmovedora cómo pocas,Recomendada.

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